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Éxito de ventas de Playa Turquesa convierte proyecto en polo de inversión

Playa Turquesa, el último proyecto inmobiliario en Bolivia de la multinacional de innovación Crystal Lagoons®, ha sido destacado por medios nacionales e internacionales por ser uno de los destinos más bellos del país junto con ser de gran interés por parte de inversionistas. En su totalidad, el proyecto comprende 200 hectáreas, y será anclado por una laguna de agua cristalina de 13 hectáreas.

La firma fundada por el bioquímico Fernando Fischmann fue la encargada de desarrollar la tecnología sustentable de la laguna del proyecto inmobiliario y certificarla como la segunda más grande del mundo —entre 600 proyectos distribuidos en más de 60 países—después de Dubái, que ostentará el primer lugar cuando esté operacional.

“Esto convierte Playa Turquesa en un hito revolucionario para el país”, explica Carlos Undurraga, gerente comercial del desarrollo, aludiendo al éxito de ventas entre las 600 familias que ya han invertido en el desarrollo ubicado en Santa Cruz de la Sierra.

Con casi un kilómetro de largo de punta a punta, cuenta con participación de inversionistas nacionales e internacionales. “Ya hay familias que están construyendo sus casas, pero además han subido en un 100 por ciento el precio de las viviendas desde el inicio de proyecto a la fecha. El fenómeno de ventas que ocurre en todos los proyectos de Crystal Lagoons es que agregan una plusvalía extraordinaria”, agrega el ejecutivo.

Esta tecnología revolucionaria se destaca también por su bajo consumo de agua, ya que funciona en circuito cerrado, necesitando sólo reponer el agua que se pierde por evaporación. Como punto de comparación, una laguna de 1 hectárea consume sólo el 50% del agua requerida para la mantención de un área verde (como un parque) del mismo tamaño, y una laguna de tamaño promedio consume cerca de 30 veces menos que un campo de golf.

“La laguna opera con casi 100 veces menos químicos que una piscina tradicional y consume solo el 2 por ciento de energía eléctrica, lo que significa que requiere un mantenimiento muy bajo. La calidad del agua se puede comparar con un agua mineral”, dice el gerente comercial de Playa Turquesa. Y agrega: “Esto convierte a Santa Cruz y a Bolivia en un polo de atracción mundial”.

El Observador